st. john vianney
college seminary

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Saludos desde St. John Vianney College Seminary. Mi nombre es Yamil Miranda, estudiando para la Arquidiócesis de Miami, tengo 24 años y este es mi cuarto año en el Seminario Menor, St. John Vianney, en Miami, Florida. Aquí estoy estudiando Filosofía antes de pasar a estudiar Teología.
Nací en Managua, Nicaragua. Mis padres, Delvia y Mario. Tengo una hermana y un hermano mayor que yo, Iris y Mario, ambos viven en Nicaragua. A la edad de 11 años vine a vivir a Miami. Fue aquí en Miami que mi vocación al Sacerdocio de Cristo incrementó. Desde muy pequeño en Nicaragua me ha gustado estar siempre en la Iglesia. Yo lloraba cuando mi papá no me llevaba a las procesiones. Al venir a Miami, lo primero que busque fue una Iglesia cerca de casa. Y la encontré, San Juan Bosco en la Pequeña Habana. Fue en esa parroquia con la ayuda y guía espiritual de un sacerdote de la Arquidiócesis y en el Grupo Juvenil, Dios es Amor Lifeteen que realmente mi corazón se hincho más y más hacia la vocación al Sacerdocio. Comencé mi proceso para entrar al Seminario y gracias a Dios fui aceptado. Ahora soy un seminarista. En este punto me fortalece lo que el Santo Padre Benedicto XVI dice: “El seminarista experimenta la belleza de esta llamada [a la vocación] en un momento de gracia que podríamos definir como un "enamoramiento." Su corazón, hinchado de asombro, le hace decir en la oración: Señor, ¿Por qué precisamente a mí? Pero el amor no tiene un ‘porqué,’ es un don gratuito al que se responde con la entrega de sí mismo.”
Mi belleza a la llamada al Sacerdocio de Cristo no hay palabras que la describan. Diría que solo el amor hacia Cristo, hacia su Iglesia y hacia el Pueblo de Dios me hizo tomar la decisión de seguirlo. Es ese “enamorarme” de Cristo que hizo que tomara la decisión de entrar al Seminario. Nunca pensé que iba a entrar al Seminario y formar parte de un grupo de jóvenes que al igual que yo estamos discerniendo la vocación al Sacerdocio. En estos tiempos toma una valentía muy especial de entrar al Seminario. Pero, es Cristo mismo quien da la fortaleza y apoyo para tomar esta decisión. Los estudios no son fáciles, pero los profesores son una ayuda tremenda, siempre están dispuestos en ayudarnos. La formación del Seminario es única y muy especial porque me ha ayudado a mirarme interiormente, a encontrarme conmigo mismo y a ser brutalmente honesto. En todo esto, es Dios mismo quien me ayuda cada día que pasa en el Seminario. Igualmente, la Santísima Virgen María me da el ejemplo de seguir a su Hijo y de amarlo con un amor puro y sin recibir nada a cambio. Ahora que estoy en el Seminario ya en mi cuarto año, veo hacia atrás y no me arrepiento de la decisión de seguir a Cristo, la belleza encarnada. Dios les bendiga
Yamil Miranda, 4th Year Senior
Friday, September 25, 2009