st. john vianney
college seminary

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Hola a todos, mi nombre es Juan Manuel Osorno; tengo 35 años y me siento muy feliz del camino que he escogido, de responder al llamado de Dios. Deseo compartir con ustedes lo que he experimentado en el poco tiempo que he estado en este sagrado lugar. De cómo la formación en sus cuatro dimensiones nos transforma y nos acerca mas a Dios a través del profundo conocimiento de nosotros mismos, para así entrar con transparencia y honestidad al camino que nos conduce a Cristo, al cual queremos conocer e imitar.
En apenas tres meses, que es lo que llevo de formación; he recibido muchas bendiciones.
He aprendido a no depender tanto de mis propias capacidades, es decir, a dejar en las manos del Seños aquellas cosas que me son difíciles y esperar que El en su infinita sabiduría me guíe a su realización, especialmente que se haga de acuerdo a su voluntad y no a la mía. Esto también se refiere a que yo tengo que hacer mi parte, estar siempre atento y dispuesto; cumpliendo con mis tareas diarias con alegría. Ya no se trata de lo que yo deseo hacer, es algo mejor; es una búsqueda continua, que requiere humildad y entrega total para responder a lo más importante de nuestras vidas: ¿Qué es lo que Dios quiere hacer conmigo? Y también ¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?
Nuestra formación en sus dimensiones, espiritual, humana, pastoral e intelectual, son pilares fundamentales a los cuales debemos estar complemente dispuestos, para que nos transforme. En cuanto a esto he aprendido que el balance es muy importante y los formadores son muy sabios en insistir en ello. Para terminar quiero mencionar que el conocernos a nosotros mismos es lo más importante de todo; tener conciencia de quienes somos y cuales son nuestras verdaderas intenciones, al entrar en un camino de discernimiento a la vida sacerdotal. Estas intenciones deben ser sinceras y dirigidas a Dios, que sean consecuencia de un verdadero llamado de Cristo a hacer parte de su apostolado. Estoy aquí en este proceso de discernimiento y doy gracias a Dios por esta maravillosa oportunidad, esperando con mucho optimismo que después de ser llamado también sea Escogido a trabajar en su rebaño. Que Dios los bendiga.
Juan Osorno, 1st Year Sophomore
Friday, October 30, 2009